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Reseña - Liliana Cinetto - La cena del esqueleto

Liliana Cinetto (Argentina)

La cena del esqueleto

Editorial: Pictus, 2019

ISBN: 978-987-3684-56-2

Ilustraciones: Gerardo Baró

 

Este cuento, que aunque macabro es muy divertido, nos demuestra cómo en otros países se honra a la muerte.

La equivocación que comete el protagonista al cruzar por el cementerio justo en la noche del Día de los Muertos, su encuentro y cómo pretende solucionarlo.

Escrito por Liliana Cinetto, es la recreación de un cuento popular que se relata en muchos países de Europa porque allí la muerte se celebra: es muy común el tema de la invitación a cenar que se le hace a algún muerto. Se lo escuchó al narrador español Juan Gamba.

El ilustrador Gerardo Baró, si bien usa una paleta en general oscura, acorde con el relato, sus imágenes le suman humor.

Débora Pert


Reseña - Ray Bradbury - La niña que iluminó la noche

Ray Bradbury (Waukegan, Illinois, 1920)

La niña que iluminó la noche

Editorial: Ediciones de la Flor, 2015

ISBN: 978-950-515-804-1

Sus obras más importantes: Crónicas Marcianas, El hombre ilustrado y Farenheit 451.

 

La niña que iluminó la noche es ya un clásico en el campo de la literatura infantil. Fue publicado por primera vez en 1955 y editado y traducido por Ediciones de la Flor en el año 1972, con sucesivas reediciones, en una colección que rescata textos de autores conocidos por su obra para adultos, no infantil, como Umberto Eco, Clarice Lispector, Silvina Ocampo, Eugene Ionesco, Augusto Roa Bastos, Guy de Cars, Martha Mercader, entre otros.

"La niña que iluminó la noche" (Switch on the night, en idioma original), al igual que otros textos de Ray Bradbury, inquiere en los conflictos y los miedos más profundos del ser humano: el temor a la oscuridad, a la noche, que representa el miedo a la desprotección, a la soledad o a la muerte.

Es un texto escrito en un lenguaje poético, con un juego de repeticiones y acumulación de oraciones breves que le dan una cadencia musical.

La niña que iluminó la noche es un libro para disfrutar, para leer y mirar una y otra vez, de día o de noche, a la luz de una lámpara o de una vela y después (con los ojos abiertos o cerrados) atreverse a penetrar en los misterios de la oscuridad. Y para que se deleite también ese niño que siempre nos acompaña en un rincón de nuestro corazón.

Las ilustraciones del rionegrino Juan Marchesi abren puertas para descubrir nuevos sentidos, son rupturistas, desconcertantes. 

Débora Pert



Entrevista - Olga Drennen - Asesinatos en la escuela del perro

 

Olga Drennen (Buenos Aires, Argentina, 1942)

Asesinatos en la escuela del perro

Editorial: Quipu, 2015

Colección: Serie Negra

Ilustraciones: Mariano Grynberg

ISBN: 978-987-50-4147-9

 

En Asesinatos en la escuela del perro, escrito por Olga Drennen, con ilustraciones de Mariano Grynberg, una periodista realiza un reportaje al comisario Quinteros, que le cuenta el primer caso con el que estuvo vinculado cuando terminaba la escuela primaria.  Fue publicado en 1996 por Coquena Grupo Editor –Libros del Quirquincho y formó parte de la Colección Letra Negra de Página/12. En el año 2015 fue reeditado por Quipu junto a La sombra en el espejo. "Seleccionado por el Ministerio de Educación del Gobierno de la Nación, y por la CONABIP”. Está sugerido para chicos a partir de 10 años. Asesinato en la escuela de perro tiene un plus de atracción para los lectores por desarrollarse en un ámbito cotidiano, la escuela, y por la característica de los personajes.

Entrevista por mail a la escritora Olga Drennen, autora de “Asesinatos en la escuela del perro”.

1-¿Cómo pensaste el argumento de "Asesinatos en la escuela del perro"?

Pensé esta novela debido a que mi hijo tuvo una maestra demasiado exigente, tanto que llegó a ponerle tanto a él como al resto de los chicos siete malas notas en un día. A mi hijo lo perturbó tanto que terminó por repetir el grado. Este “receso escolar” me perturbó por un largo tiempo. Hasta que, por fin, decidí matarla. Cosa que hice literariamente.

 2-Desde que empezaste a escribirla, ¿ya conocías su desarrollo y final, o fue surgiendo mientras escribías?

Siempre conozco todo. Pero en esta novela, tuve que cambiar el Plan de obra porque cuando llegó el momento del asesinato (iba a ser una maestra de nombre Lago –letras de Olga-, no pude. No pude matarla, jajaja. Así que hice que la matara un tal Carlos, vecino mío más malo que la fiebre amarilla. Y así, cumplí mi cometido. La saqué de  mi mundo y metí preso a un tipo despreciable.

 3-¿Cómo surge el nombre de los personajes?

La maestra asesinada tiene el nombre de la real.

Lago es el resultado la paranomasia de Olga.

Carlos se llamaba tal cual.

El comisario Quinteros fue (digo “fue” porque falleció) un policía que, cuando visité la comisaría para pedir ayuda, me prestó revistas de asesinatos por envenenamiento en el mayor de los secretos. Un muy buen tipo.

El resto no se corresponde con ningún conocido/a.

 4-¿Es el género que más te gusta escribir? SI/NO. ¿Por qué?

Es el género que más me gusta cuando escribo ese género. Todos me gustan. Mi vida es escribir, bien o mal, pero escribir y como me publican… sigo.

5-¿Sorprenderás a tus lectores próximamente con otro policial? ¿Algún adelanto?

Sí otro policial que sale este año. Se trata del tercero de la saga de “Asesinatos en la escuela del perro”. Se llama “ASESINATOS EN LA ESCUELA DEL PERRO III La banda ataca otra vez”. 

6-¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy con varios proyectos te paso edades y no adelantos. Mirá: chiquitines, chicos de diez en más y adultos, son cinco libros. Muero de amor por el trabajo con los anteriores y por el trabajo con estos.

Débora Pert


Entrevista - A. Durini, M. Mendez, G. Repun, F. Vaccarini

Entrevista a los autores de “La katana perdida”, publicada por la Editorial SM en su Colección El Barco de Vapor y finalista del premio homónimo en el año 2010.

 

Débora Pert: ¿Cuál fue tu primera reacción cuando tu compañero te dijo que tenía una katana de madera, pero que igual mataba?

Franco Vaccarini: Fue un pasajero que compartía el asiento conmigo, en un viaje de Tanti a Retiro. Cuando me dijo eso, pensé que mentía, pero que era un mentiroso entretenido.

DP: ¿Enseguida se te ocurrió que la katana podía dar origen a una historia?

FV: Sí, en general Córdoba me resulta inspiradora, pero un cordobés que hablaba como un samurai era imperdible.

DP: ¿Cómo pensaste que podría ser escrita a cuatro manos?

FV: Porque empecé a escribir inmediatamente después de que nos pusimos de acuerdo en hacer una novela juntos; y tenía claro el comienzo.

DP: ¿Fue sencillo escribir entre todos? ¿Cada uno escribía una parte y

luego se reunían para “amalgamar” la historia?

FV: Fue más sencillo de lo imaginado al principio y se fue complicando

hacia la mitad de la novela, pero finalmente todos hicimos aportes fundamentales.

Mario Méndez: Hice “trampa”. Escribí yo solo la leyenda de la katana. Después vería si querían incluirla o no. Si querían ponerla

en medio del resto de la novela o toda junta. Franco y Ángeles fueron los que más trabajaron. Graciela se ocupó del “bordado” y el final. Tardamos cuatro años en escribirla, porque en el medio cada uno tenía que cumplir         con sus obligaciones. Hubo un excelente trabajo de edición por parte de Laura Linzuain.

Ángeles Durini: Franco fue el que más propuso en cuanto a la historia, fue el primero que mandó algo para que siguiéramos, en base a una experiencia que él tuvo con un samurai cordobés en un bus, y los demás empezamos a hacer el contrapunto, hasta que, avanzada la novela, la participación se mezcló más. Te diría que yo le empecé a hacer el contrapunto a Franco desde su mirada de Emilio, yo desde mi mirada de Aurelia la profe. Mario se mandó la súper leyenda japonesa, y lo dejamos tranquilo que hiciera porque lo estaba haciendo precioso. Por la mitad de la novela, Graciela empezó a hacer un contrapunto desde los mellizos y toda la gran fiesta, ahí me retiré un poco. Si volví a participar mucho en la corrección, había que estar muy atento a la continuidad de las escenas, por ejemplo: si Aurelia aparecía en el restaurante tomando una copa de campari, en otra escena en el mismo tiempo y lugar, Emilio la tiene que ver con una copa de campari y no con una taza de café. Corregí un montón ese tipo de cosas. Mario hizo la edición, entre todos acordamos los momentos en que aparecía la leyenda, y después concretamente con la editora, fui yo la que laburé con ella. Laura Linzuain notó que había partes donde faltaba información importante, sobre todo en el recorrido de la katana cuando sale de Japón y llega al anticuario, etc., entonces retomé escritura y escribí esas partes. Lo del anticuario y demás lo había traído Gra, y yo me metí en ese momento para amalgamar, así como ella se había metido con Aurelia con respecto a los mellizos y gran fiesta. Como verás, llega un momento en que todos se van metiendo como en un rompecabezas a ocupar un espacio que notas vacío y ves que le hace falta al conjunto. 

Graciela Repún: La experiencia fue riquísima

DP: ¿Escribirías otra vez junto a tres compañeros?

FV: Me parece que hacerlo una vez es toda una hazaña. No hay muchos

antecedentes de cuatro escritores compartiendo una misma historia. Lo pudimos hacer porque somos amigos y porque tuvimos una editora que logró amalgamar todos los aportes. Por supuesto que lo podría hacer de nuevo, pero es un esfuerzo gigantesco. Lo dejaría para otra vida.

MM: Sí, nos divertimos mucho. Tendría que ser así, sin presión.

Repetiría la experiencia. Sé que es embarcarse en un viaje que no sabés cuándo regresás, pero la repetiría.

AD: Me resultó como una improvisación teatral, donde hay uno que propone y otros van viendo por dónde meterse para construir, y en el ir y venir otro hace la propuesta, y están todos muy atentos para poder seguirla y al mismo tiempo proponer, y casi sin darte cuenta se va armando una obra, que también te sorprende, aunque formes parte porque hay otros ahí en juego y vos tenés que reaccionar sin irte de esa obra. 

Había tenido una experiencia previa con otro grupo, al escribir El enigma de los rastros, un cuento largo que escribimos con un grupo liderado por Susana Cazenave, y que salió publicado en Patagonia, tres viajes al misterio, por Amauta, la editorial de Mario, junto con un cuento de Franco y otro de Mario.

GR: Volvería a repetir la experiencia.

Reseña - A. Durini, M. Mendez, G. Repun, F. Vaccarini - La katana perdida

Angeles Durini (Maldonado, Uruguay, 1957), Mario Méndez (Mar del Plata, Argentina 1965), Graciela Repún (Buenos Aires, Argentina, 1951), Franco Vaccarini (Lincoln, Argentina, 1963)

La katana perdida

Editorial: SM, 2011.

Colección: El Barco de Vapor, Serie Roja.

Ilustrador: Sebastián Barreiro.

ISBN: 978-987-573-670-2

 

“La katana perdida” resulta cautivante desde su título, que invita a adentrarse en la novela.

Ya no soy adolescente, sin embargo me divertí mucho leyendo este policial que contiene mucho humor. Me atrevo a decir que es la única novela juvenil escrita a ocho manos. Lo primero que me pregunté es si existe un objeto llamado katana. Luego me enteré que no solo existe, sino que la idea para escribir esta ficción surgió a partir de un hecho real: Franco estaba volviendo desde Córdoba y su compañero tenía una katana de madera. Y le dice que a pesar de ser de madera, mata.

Los personajes son el detective Emilio Casis, que viaja a presentar su libro a Cabalango, un pueblito cordobés. Pero allí se entera de que fue invitado para investigar el misterioso robo de una katana japonesa. Intervienen también un fantasma, la profesora de Lengua del pueblo, el profesor de la escuela y familias orientales enemistadas desde hacía muchos años.

Indudablemente lo recomiendo para chicos a partir de 11 años. El relato los atrapará, incitándolos a ver cómo sigue la historia.

Débora Pert



Entrevista - Jorge Grubissich

Entrevista a Jorge Grubissich

Débora Pert: ¿Cómo se te ocurrió dedicarte a la literatura juvenil, ya que habías incursionado en el terreno para adultos?

 

Jorge Grubissich: Nunca se me había ocurrido, siendo adolescente, seducido por la filosofía o el teatro, la poesía y las novelas de la enorme biblioteca de mis viejos, escribir para chicos o para jóvenes. Tampoco leía esa clase de literatura. Las influencias de esa época eran El juego de abalorios, Mientras yo agonizo, Muerte en Venecia y barbaridades semejantes.

Sí, entre novela y novela adulta, con dos publicadas y ventas que daban pena, escribí un principio de novela infantil, autobiográfica, que era una suerte de recreo, y que quedó por la mitad. No se me ocurrió más nada, y la abandoné sin sufrir. Mi amigo Mario Méndez, entre otros ladrillos que le daba a leer, leyó esta y me incentivó a seguirla. Se me ocurrió la segunda mitad y la publicamos en nuestra pequeña editorial, Amauta. Oh, sorpresa, muy pronto agotó la primera edición, de 2000 ejemplares, y sacando la segunda edición la compró el Ministerio de Educación de la Ciudad, para los 5° de CABA: 25.000 ejemplares. Algunas nuevas ideas y algún pedido puntual me llevaron a insistir en el género, del que a veces salgo para otros títulos más jugados, juveniles pero sin restricciones de edad, como Piedra Libre o La senda del puñal, y realmente me siento muy a gusto.

 

DP: Antes de sentarte a escribir ¿ya tenés pensado el "esqueleto" de la novela o el cuento?

 

JG: En general no hay nada escrito. La estructura se me ocurre cerca de la mitad, cuando ya tengo los personajes, los rasgos generales de la trama y unas cuántas anticipaciones de hechos futuros, porque en el tema de los bloques de tiempo me muevo sin censura. La senda del puñal es una prueba: la historia del capítulo 1 empieza bastante después que la del capítulo 2. Luego confluirán, pero esas enredaderas me entusiasman mucho, aunque muevan la edad ideal de los lectores hacia arriba.

 

DP: ¿Cómo decidiste ubicar la novela "La senda del puñal" en esa época y en esa pequeña ciudad bonaerense?


JG: El nombre del pueblo me gustó. Después Internet me proveyó de todo lo necesario. La época tiene otras razones, casi inconfesables. Si Julieta le hubiera avisado por WhatsApp a Romeo que no estaría realmente muerta, la obra de teatro acaso no habría existido. Prefería una época sin celulares, con sus tres cámaras de fotos, sus GPS, ni las soluciones de Internet. Si uno piensa en esta u otras novelas consagradas con todo eso incorporado, se desvirtúan bastante. Además se desactualizan rápido. Escribir una novela en un año anterior a todo ese aluvión informático, es toda una liberación.

 

DP: El ridículo desempeño de los detectives afloja la tensión. ¿Era esa tu intención desde el principio o surgió en una corrección?

 

JG: La novela salió, sin Bardolín, finalista del premio Barco de Vapor. La editora de SM de esa época me contó que no podía premiarse o publicarse porque la temática no era infantil, y el tamaño no daba para Gran Angular. Entonces preferí meter a otro personaje. Debí ajustar la trama pero fue eficaz, porque le incorpora a la novela rasgos humorísticos y hasta pasajes de violencia social. Antes de proponérsela a SM, la di leer a Salim (por pedido de ellos) y decidieron publicarla.

 

DP: ¿Estás trabajando en algo en especial? ¿Algún adelanto que puedas darnos?

 

JG: Estoy dándole las últimas pinceladas a otra novela juvenil, que presentaré en el Gran Angular de este año. Por eso no puedo adelantar mucho porque si algún jurado se entera de esto está leyendo condicionado. Sí puedo adelantar que hay un bibliotecario, y un detective clásico, en un caso que tiene, como La senda del Puñal, bastante de novela negra. Yo coqueteo con la novela negra sin cesar, como un amor incondicional. Aparte de estas dos, La senda del puñal y la del concurso, hay una que se llama Los abismos de la luna, publicada por Galerna, que sufrió la supresión de varios muertos y unas doscientas comas (y yo lo acepté todo) que aún pauperizada, sigue siendo muy atractiva. No creo que sean todas las escritas en el futuro. Incluso, si vuelvo a la literatura adulta, estoy seguro de que intentaría escribir una novela negra, con violencia, amores frustrados y casos sin resolución, toda una fiesta

 

Nota: ¡Qué pena que no pudiéramos encontrarnos cara a cara con Jorge Grubissich! Intercambiamos varios mails y tuvo la generosidad de tomarse el tiempo y el trabajo de responder (como ven, en forma extensa) a mis preguntas.


Reseña - Jorge Grubissich - La senda del puñal

Jorge Grubissich (1962)

La senda del puñal

Salim Ediciones, 2019

ISBN: 978-987-7421-15-6

Músico, periodista, lector, escritor y editor nacido en Buenos Aires. Estudió las carreras de Filosofía y Edición en la Universidad de Buenos Aires.

La novela juvenil escrita por Jorge Grubissich e ilustrada por Germán Ponce fue editada por Salim Ediciones en su Colección Amaranta, mezcla el género policial que prevalece sobre el terror y el suspenso que se desarrolla a lo largo de sus páginas. En el momento en que al lector se le corta la respiración hay un toque de humor, que permite que la tensión se afloje.

Aunque la novela se ubica hace más de sesenta años, en la ciudad bonaerense de Tapalqué, el tema que trata es lamentablemente muy actual. Las víctimas son adolescentes asesinadas por un personaje que no se intimida de actuar ante la multitud, a plena luz del día.

Los pueblerinos contratan al detective Benegas para que desentrañe esta pesadilla, ya que la policía no lo logra.

Débora Pert