Cuento versionado - Débora Pert - El mamífero que vive en el mar

El mamífero que vive en el mar

Dicen que dicen que me dijeron, que hace mucho, mucho tiempo, cuando los dioses crearon la Tierra y todo lo que en ella habita, cometieron un error. Lo cuento bajito, para que no se enojen. Pero lo bueno es que lo admitieron y lo solucionaron.

Gósgoe – la ballena- era el animal más grande que existía y lentamente, con sus pequeñas patas, recorría el sur de nuestro país.

No corría ni atacaba. Ni siquiera rugía. Pero a su paso desaparecían árboles, animales grandes y pequeños y hasta tolderías completas.

Los hombres no entendían qué pasaba. Y por eso recurrieron al dios Elal, creador de los animales, del tiempo y las estaciones, del fuego y quien les enseñara a los hombres a perseguir y encontrar la felicidad.

Les dijo que él tampoco sabía que pasaba, pero estaba dispuesto a averiguarlo. Para eso se convirtió en pájaro, en liebre, en zorro para encontrar la verdad.

Al final vio a la ballena a lo lejos que se acomodaba para dormir. Y cuando abrió su gran boca para bostezar aspiró a la liebre.

Entonces Elal habló con el enorme mamífero y le contó las ventajas de vivir en el agua. La ballena tenía miedo a los cambios y no sabía si era cierto que allí se sentiría más liviana y se movería muy rápido.

Elal le propuso que hiciera la prueba. La acompañó hasta el mar y primero, lentamente, con miedo, metió su enorme cuerpo en el agua.

Cuando el animal sintió que flotaba y pudo moverse con velocidad, se sintió tan feliz que  saltó para demostrarle su gratitud al dios creador de todo lo creado. Y nadó hasta lo más profundo del mar.

Por eso, las ballenas siempre saltan cuando los hombres las admiran, para seguir mostrándole su agradecimiento a Elal.

 

Débora Pert

Versión de “Gósgoe, la ballena” de Gustavo Roldán


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