Los motivos de una pueblada en Primavera


Vengo a votar por el Paseo Cultural.
Una señora mayor, años de vida encima, cada surco en tu cara es años de alegrías, o de llantos, o de desencantos. Querés salir a la calle los fines de semana y tener un lugar lindo donde pasear, en el barrio donde viniste a vivir, recién casada, y donde nacieron tus hijos.

Vengo a votar por el Paseo Cultural.
“Pero… ¿qué edad tenés vos?”, le dicen. “Tengo dieciséis, acabo de cumplirlos.” Entonces, tenés derecho a votar. No será la primera vez –quizás hayas votado en tu centro de estudiantes- o quizás sí sea la primera vez. Y venís a votar por un lugar tuyo en tu barrio.

Vengo a votar por el Paseo Cultural.
“Complete esta boleta con sus datos, señor. Y ponga el número de la propuesta que eligió” lo ilustran. “Si hay más gente en la calle los sábados, puedo abrir mi negocio todo el día. Y quizás abra algunos domingos.” Y me decís, off the record, algo así como que no solo de pan se alimenta el hombre, sino también de cultura.

Vengo a votar por el Paseo Cultural.
Y te vi, con tus rastas, con tu morral, con el termo bajo el brazo, y me convidaste un mate. Pensás que ese lugar que va quedando chico, esa Biblio, como le decís cuando hablás con tus amigos, es un espacio de resistencia. Y después de votar te fuiste a buscar más votos.

Vengo a votar por el Paseo Cultural.
Una mamá joven, muy joven, que podrías ser mi hija, y los dos nenes que tenés de la mano podrían ser mis nietos si yo fuera un abuelo muy joven. Y a mí, que estoy fiscalizando todo eso, me pedís que los cuide que no se escapen para la calle mientras completás el formulario del voto. Pero que cuando se haga ese Paseo Cultural, en la calle, ya nadie tendrá miedo de que los niños anden sueltos por la calle, porque entre todos los vamos a cuidar mientras miramos un cuadro o apreciamos una escultura, o miramos una obrita de teatro en la vereda.

Vengo a votar por el Paseo Cultural.
Un tipo de mi edad. Decís que venís a votar por el Paseo porque la mentada seguridad no se consigue con más camaritas en las calles vacías, sino con más personas confraternizando en las calles vacías. Y que, luego de eso, pongan todas las cámaras que quieran para grabar el espectáculo de la gente haciendo auténticamente suyo el espacio público.

Vengo a votar por el Paseo Cultural.
“Porque vivo en la cuadra de la Biblio, y ese boulevard es un basural olvidado por la municipalidad. Le vendrá bien un poco de vida cultural.” Y me decís que en la semana pasarás a renovar el libro que te recomendé, que lo querés leer despacio, como si degustaras un buen vino.

Vengo a votar por el Paseo Cultural.
Y podrían ser muchas historias más, porque esta historia es tu historia, la que vos protagonizaste cuando viniste a votar. Y fue la más votada, la que hizo ganar al barrio. O sea, ganaste vos. ¡Y en el Día de la Primavera!


Daniel Ortiz.

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